El modelo de cambio cultural en ciberseguridad en la Universitat de Barcelona. Entrevista para la reunión anual de las redes CINDA de Vicerrectores Académicos y Vicerrectores de Administración y Finanzas.
Las potencialidades de la inteligencia artificial (IA) en los procesos de aprendizaje son múltiples. Como todas las herramientas, es necesario invertir un tiempo para aprender a utilizaras, y entender para lo que son aptas y para lo que sirven. No existen “productos milagro” y la IA tampoco lo es. Si alguien piensa que puede suplir al conocimiento, está equivocado. A menos que el conocimiento que aporta una persona tenga el mismo valor que el que puede aportar una inteligencia artificial. En cambio, potencia muchos trabajos y puede facilitar las tareas cuando se utiliza adecuadamente. En la Universidad de Barcelona trabajamos en diversos casos de mejora, y les cito tres, en relación con los retos anteriormente citados.
La IA tiene la capacidad de analizar grandes cantidades de datos. Por ejemplo, sobre el rendimiento y los comportamientos de los estudiantes, lo que permite crear experiencias de aprendizaje más personalizadas, con comportamientos más grupales. También para chatbots en procesos de matriculación u orientación. Igualmente, puede ayudar, como un segundo ejemplo, al profesorado. Permite automatizar algunas actividades de evaluación, proporcionando retroalimentación rápida y detallada a los estudiantes.
El tercer caso, y relacionado con la investigación, se está utilizando las redes neuronales para ayudar a predecir que los estudiantes que están en riesgo de abandono de sus estudios, pueden encontrar algunos artículos que permiten, con muy pocas variables y sin conflictos de confidencialidad de los datos, poder predecir personas con riesgo de abandono. A partir de este punto de detección, deben entrar las profesores, tutores y profesionales de orientación para poder ayudar con su conocimiento, empatía y motivación.
